La iniciativa es una inercia que se aprende
de la necesidad de innovar. Tomar la iniciativa en un terreno tan explorado ya,
como es el mundo de las empresas, es ponerse a la vanguardia de las nuevas
perspectivas. Alguien me dijo una vez que no era necesario estar siempre en la
búsqueda de cosas nuevas, sino aprovecharse de las ya existentes y emplear todo
el esfuerzo en mejorarlas, en alimentar la iniciativa que ya tiene un
recorrido. Por eso, antes de empezar a analizar las áreas dónde mejor podríamos
evolucionar, quizá debamos responder a las siguientes preguntas:
1. De todo lo aprendido, ¿no es posible sacar nada?
Si respondemos positivamente, nos habremos dado cuenta de que la oportunidad está en mirarnos a nosotros mismos. Luego miraremos al entorno, al mercado, a las ofertas, etc. Porque será sobre la base de lo que conocemos sobre la que nos pongamos a trabajar.
Si respondemos positivamente, nos habremos dado cuenta de que la oportunidad está en mirarnos a nosotros mismos. Luego miraremos al entorno, al mercado, a las ofertas, etc. Porque será sobre la base de lo que conocemos sobre la que nos pongamos a trabajar.